Archivo para hAntigua

[13º OENACH ATLANTICO]

Posted in naron, Oenach, reconstrución, sedes, terra copora with tags , , , , on 29 julio, 2011 by Terra Copora
El último fin de semana de julio, Narón hace una recreación de un Oenach feria, que eran los mercados que utilizaban las tribus celtas en la Edad de Hierro.
Ubicación: Sedes Narón

Fecha: 29-30 Julio

Descripción: Narón hace una recreación de la vida de los celtas con la celebración del Oenach feria, que era el mercado que utilizaban las tribus celtas en la Edad de Hierro pra establecer alianzas militares, operaciones mercantiles y matrimonios.

Historia: Se celebra desde 1999 y por medio de una ambientación teatral, que incluye vestuario de época, deportes, luchas tradicionales y comida, se muestra cómo era la vida de los habitantes de los castros hace 200 años.

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[LVCVS AUGVSTI]

Posted in hAntigua, lugo, Sin categoría with tags , , on 6 junio, 2011 by Terra Copora

 

[BULLA]

Posted in goriu, hAntigua with tags , , on 24 mayo, 2011 by Terra Copora

–  “Hacia tiempo que no pasaba un noche tan mala. Domine celebro un pequeño banquete pero lo malo no fue el trabajo o los invitados, fueron sus hijos… Esos pequeños demonios salidos del Hades no me dejaron trankilo con sus bromas ni un segundo…”

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El distintivo que, a manera de medalla, llevaban los hijos de las familias nobles de Roma, se componía de dos placas cóncavas de oro unidas por un lazo elástico de la misma materia, de modo que venía a formar una especie de globo dentro del cual se encerraba un amuleto. Llamábase bula aurea.

Con el nombre de bula se designaba también entre los romanos toda clase de adornos que tuvieran forma esférica, o casi esférica; así que se extendió este nombre a muchos ornamentos que se ponían en las puertas de las casas o de edificios suntuosos, sobre las armas y vestidos.

El uso de los clbulaavos con cabezas redondas y doradas, sirviendo de adorno en las sillas, mesas y otros objetos, ha llegado hasta nuestros días y muchas de las puertas de edificios antiguos ostentan aún clavos de esta forma.

Virgilio en La Eneida habla de las bulas, diciendo que se acostumbraba a usarlas llevándolas pendientes del cinturón… Et notis fulserunt cingula bullis, y en otro pasaje dice que estaban hechas de oro… Aurea bullis cingula.

Según Sidonio Apolinario, las bulas servían también como adorno de los tahalíes, arneses de los caballos, armas y otros objetos.

Petronio dice que el nombre de bula se aplicaba también a las señales que se hacían en los calendarios para marcar los días fastos y nefastos, y por extensión a las tablas públicas, sobre las cuales se fijaban las señales.

Estos adornos no se hicieron exclusivamente de metal; en las catacumbas de Roma se encontró una de marfil. Se conservan también algunas bulas de bronce artísticamente cincelado que decoraban las antiguas puertas del Panteón de Roma.

Llamóse también bulas a los zarcillos o pendientes que como adorno se colocaban las mujeres romanas en las orejas, y a otro adorno de uso especial de las mujeres y de las niñas. Esta última acepción de la palabra era muy frecuente y precisa. Este objeto, que a más de ser un adorno era un amuleto que protegía la infancia, se llevaba colocado sobre el pecho, colgando de un cordón que se pasaba alrededor del cuello, y algunas veces se colocaba sobre la frente de los niños. Un ejemplar de estas bulas encontrado en 1780 en Aix es de forma lenticular, de sesenta milímetros de diámetro y treinta y cinco de espesor. Forman la bula dos placas de oro muy delgadas, sin más adorno que unos globos pequeños en forma de cabezas de clavo y unos filetes unidos a un broche del mismo metal.

La mayor parte de estas bulas solían tener en la unión de las dos placas y alrededor de ella una moldura, y en su parte superior un agujero por donde se pasaba una cadenita de oro o cordón de otra materia. El interior de las placas se rellenaba de almáciga para darles consistencia. Esta pasta en ocasiones estaba consagrada, y era una especie de amuleto.

Dábase en ocasiones a estos objetos forma de corazón, y, también en esta época, las más variadas y caprichosas formas. No siempre se hicieron de oro, sino también de plata, marfil y hasta de cuero.

En Perusa se encontró una bula de cuero sobre una estatua de bronce. Valerio Máximo habla, en efecto, de estatuas adornadas de bulas. En algunos bajos relieves se ve la figura de un niño con su bula colgada del cuello.

El uso de las bulas lo hace remontar la tradición hasta el tiempo de los egipcios. Los romanos lo tomaron de los etruscos. Según Macrobio, los vencedores etruscos llevaban sobre el pecho una bula áurea y los romanos aceptaron, como señal de distinción, este símbolo del honor y de la victoria.

Plinio el naturalista refiere que las bulas áureas comenzaron a usarse en Roma en tiempo de Tarquino Prisco, quien se la concedió a los hijos de los caballeros, después de habérsela concedido a su propio hijo por el hecho heroico de haber vencido a los catorce altos de edad a un soldado sabino. Según otros autores, Tulo Hostilio la usó ya, habiéndola recibido de manos de Rómulo.

Casi todos los autores están conformes en que las bulas las usaban los jóvenes hasta los catorce o quince años o hasta los diecisiete. Se cree también que abandonaban la bula al mismo tiempo que la ropa pretexta. El día en que esto se hacía era un día de gran fiesta para el joven. Desde la víspera vestíase con una túnica blanca con listas de color de azafrán en señal de feliz augurio. Por la mañana del siguiente día consagraba su ropa pretexta a los dioses Penates y colgaba de su cuello la bula áurea que había protegido su infancia, de la misma manera que las jóvenes desposadas consagraban a Venus sus muñecas. Iba después desde el Capitolio al Foro y se vestía la toga que le hacía hombre.

Algunos autores dicen que si en un principio no se daban las bulas más que a los niños hasta cierta edad, después fueron dadas como signo distintivo desde el nacimiento. Plauto da una prueba de esto al decir: Et bulla aurea est; pater quam dedit mihi natali die.

Las bulas las usaron no sólo los hijos de los caballeros, como dicen algunos autores, sino que fue sólo un signo de los ingenuitas, y la materia de que estaban hechas indicaba sólo la fortuna de las familias. Esto dice Cicerón: Ornamentum pueritiœ, indicium atque insigne fortunæ.

-.Visto en: Diccionario enciclopédico Hipano-Americano.

[SOBRE LOS LUSITANOS Y MONTAÑESES]

Posted in estrabon, hAntigua, terra copora with tags , , on 3 mayo, 2011 by Terra Copora

– “Todos los días, el domine me ordena leer y escribir como parte de mi aprendizaje pero hoy la lectura ha sido especial, he leído a Estrabón…”

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Estrabón, Geografía III.

6. Se dice de los lusitanos que son hábiles en emboscadas y exploraciones, siendo ágiles, ligeros y capaces de salir de peligros. Dicen que ellos usan una pequeña rodela que tiene un diámetro de dos pies y es cóncava por delante, y se maneja por correas, no teniendo ni abrazadera ni asa. Además llevan puñal o sable. La mayor parte tiene corazas de lino, y sólo pocos corazas de malla y un casco con tres penachos, mientras los demás usan cascos de nervios. Los infantes usan también grebas y cada uno lleva varias jabalinas. Algunos tienen lanzas para estoque con puntas de bronce. Dicen que algunos de los ribereños del Duero viven a la manera espartana, untándose dos veces por dia y usando baños de vapor, que hacen (echando agua en cima) con piedras enrojecidas (por el fuego), tomando también baños fríos y sólo una comida por día que es sencilla y limpia. Son muy aficionados los lusitanos a sacrificios (humanos) y examinan las entrañas, pero sin sacarlas. Examinan también las venas del pecho y dan oráculos palpándolas. Vaticinan también por las entrañas de prisioneros, cubriéndolos con capas. Después cuando el sacerdote da un golpe en las entrañas vaticinan primero por la caída. También cortan a los prisioneros las manos y dedican a sus dioses las manos derechas.

7. Todos los serranos hacen una vida sencilla, bebiendo agua, durmiendo en el suelo y llevando el pelo largo como las mujeres. Pero en el combate se ciñen la frente con una faja. Por lo general comen carne de cabrón y sacrifican al Ares cabrones y caballos y prisioneros. Hacen también hecatombes de cada clase como los griegos, como dice Píndaro «sacrificar todo por centenares». Y practican ejercicios o gimnásticos o con armas o a caballo, y pugilato y carreras y tiro de dardos y combate en batallones. Los serranos viven durante dos tercios del año de bellotas, que secan y machacan y después muelen para hacer pan de ellas y conservarlo largo tiempo. Beben también cerveza. Vino tienen sólo escaso y, si lo logran, pronto lo gastan haciendo banquetes con sus familias. En lugar de aceite emplean mantequilla. Toman sus comidas sentados, teniendo alrededor de la pared bancos de piedra. Dan la presidencia a los de más edad y categoría social. La comida se sirve en giro. Durante la bebida bailan en rueda acompañados por flauta y corneta o también haciendo saltos y genuflexiones. En la Bastetania bailan hombres y mujeres juntos cogiéndose por las manos. Todos llevan, por lo general, capas negras, y envueltos en ellas duermen sobre paja. Las mujeres llevan sayos y vestidos con adorno floral. Usan vasos de madera, como los celtas. En lugar de monedas los más apartados emplean el cambio de mercancías o dan pedazos de plata cortados. Despeñan a los condenados a muerte, y a los que mataron a sus padres los apedrean fuera de la ciudad o del confín. Se casan (con una mujer sola) como los griegos. Ponen a los enfermos al lado de los caminos, como hicieron los antiguos asirios, para consultar a los transeúntes que hubieran tenido un mal parecido. Usuban barcos de cuero antes de Bruto (Gallaico) a causa de las inundaciones y bajos, pero hoy hasta barcos hechos de un solo tronco, son raros. Su sal es rojiza, pero machacada se vuelve blanca. Tal es la vida de los montañeses, es decir, como tengo dicho, de las tribus que ocupan el lado septentrional de Iberia: los gallaicos y astures y cántabros hasta los vascones y el Pirineo. Porque es idéntica la vida de todos ellos. Me sabe mal citar aún más nombres por lo extraño de su forma, ya que a nadie puede gustar oír hablar de Pleutauros y Bardyetas y Allotrigas y otros nombres aún peores y más ininteligibles.

8. Lo inculto y salvaje de aquellas tribus se explica no sólo por su vida guerrera, sino también por su sitio apartado. Siendo la navegación y los caminos hasta ellos largos, y no teniendo relaciones con otros han perdido lo sociable y humano. Pero hoy esto se nota menos a causa de la paz y de la presencla de los romanos, pero los que menos logran esa ventaja son más bárbaros y bestiales. Además el país de algunos con su pobreza y sus sierras debió aumentar tal falta de cultura. Pero ahora, como he dicho, se ha puesto fin a todas sus guerras. Porque a aquellos que aún seguían con el bandolerismo, es decir los cántabros y sus vecinos, ha domado César Augusto y en lugar de hacer daño a los aliados de Roma, ahora ellos prestan servicio militar a los romanos, los conincos y los plentuisos que habitan junto a la fuente del Ebro. Y Tiberio, su sucesor (de Augusto) puso en esta región un ejército de tres legiones, formado por Augusto, y logró hacer no sólo pacíficos, sino hasta civilizados una parte de ellos.

-.Visto en: Universidad de Navarra.