Reconstrucción histórica

Podemos decir que reconstruir una historia es un viaje al pasado con billete de retorno al presente.

Saber qué sucedió en el pasado sirve para entendernos mejor hoy , desarrollar un sentido de pertenencia y hacernos visibles.

¿Cómo podemos conocer este pasado que ya pasó?. El único camino que queda son las huellas que los hechos pasados dejaron y que nos llegan hasta el presente. Ellas son las guías o los faros en esa travesía imaginaria hacia el pasado. Algunas quedaron grabadas en las mentes de los seres humanos, muchas en documentos escritos, otras en obras arquitectónicas o más recientemente fotografías o películas. Los historiadores llaman fuentes a esas huellas.

Pero esas huellas o fuentes no nos dicen totalmente cómo fueron los sucesos pasados, nos dicen una parte. A quienes buscamos reconstruir esas historias nos toca hacer como al famoso detective inglés Sherlock Holmes: a partir de unos cuantos indicios no sólo descubrir al villano sino, sobre todo, reconstruir la escena del crimen. Como no todas las historias son crímenes, afortunadamente, para la comprensión del oficio de reconstruir historias tal vez sea mejor la comparación con un personaje más familiar, el médico: a partir de síntomas críticos del paciente, él debe deducir cuál es la enfermedad. Más o menos así proceden los historiadores: a partir de huellas fragmentarias del pasado, intentan reconstruirlo. Por eso importa tener tanto la mayor cantidad de huellas, como una especie de rompecabezas en la mente que permita colocar las piezas donde deben ir.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en la reconstrucción del pasado no hay una sola forma de armar el “rompecabezas”. Por eso hay que optar por la mejor que es aquella que cuenta con un buen número de fuentes y es más convincente por su rigor, imaginación y coherencia. De eso dan juicio no sólo los profesores de historia, sino la gente con la cual hacemos la reconstrucción del pasado.

*Este material es una adaptación del texto La investigación histórica: un viaje al pasado, escrito por los historiadores Mauricio Archila y Mario Barbosa, publicado en el libro Bogotá Historia Común, de la Alcaldía Mayor de Bogotá, 1997.

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